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En dificultoso avance, las fuerzas británicas penetran las
defensas argentinas. En Buenos Aires, por la noche, al saberse el
epílogo de la lucha, se realizó una manifestación solicitando la
no rendición.
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Regimiento
Gurkha en el monte Tumbledown |
La Última Batalla Aérea
La última misión de la Fuerza Aérea
Argentina sobre Malvinas fue protagonizada por dos bombarderos MK.62
Canberra y una pareja de interceptores Mirage III L para
cobertura. Este ataque final tuvo lugar en la noche del 13 de
Junio prácticamente a horas de la capitulación de las fuerzas
argentinas en las islas. Uno de los pilotos de los Canberra, el
Capitán (entonces Primer Teniente) Jorge Rivolier, brinda su
testimonio sobre ese vuelo.
"Esa última misión nació de un
requerimiento de Malvinas, porque en la noche del 13 de Junio ya
se estaba peleando por la posición de Puerto Argentino. El vuelo
se había programado en altura. Prácticamente todos nuestros
ataques eran nocturnos pero se hacían en rasante, que resultaba
ser la forma más efectiva. Tan es así que nunca pudieron derribar
un Canberra en vuelo rasante nocturno. Pero otra cosa es ir a
tirar en altura, donde quedábamos constantemente registrados por
todos los buques de alerta radar. Pedimos entonces la escolta de
una sección de interceptores Mirage III, lo que fue aceptado."
Poco antes de las diez de la noche
despegan los Canberra –el "Barco" 1 tripulado por los Capitanes
Pastrán (Piloto) y Casado (Navegador) y el Baco 2 con Rivolier
acompañado por el Primer Teniente Annino como navegador- y 15
minutos después lo hacen los M-III, a los mandos del Mayor (ahora
Vicecomodoro) Sánchez y el Capitán González. Los bombarderos,
llevaban su habitual carga de bombas de 500 kg y los Mirage cada
uno 2 misiles aire-aire Matra R-550 Magic.
Tal como estaba previsto, pasan por el
extremo sur del estrecho de San Carlos y al pasar la isla
Bougainville, en un punto determinado sobre el mar, viran hacia el
norte para alcanzar el blanco, que estaba situado a unos 7 km de
Puerto Argentino.
"A mi siempre me cupo la duda, aún
ahora, después de tanto tiempo que los ingleses nos dejaron llegar
porque quizas creyeron que se trataba de una maniobra de
diversión, tal como las efectuadas por el Escuadron Fénix,
recuerda Rivolier. Entramos así en el rumbo y, por la diferencia
de potencia con el avión guía, yo me quede un poco atrás y subí
unos trescientos metros. Como tenía mis dudas sobre si estaba bien
o no para el lugar don de debía tirar, que estaba determinado por
coordenadas, le pregunto al radar Malvinas cómo iba y éste me
confirmó la posición que habíamos estimado por instrumentos."
"Eran cerca de las once de la noche y
unas 5 millas antes de llegar al punto tiramos, porque ahí que
tener en cuenta que las bombas en su caída libre hacen un vuelo.
Yo fui el primero en tirar porque el Barco 1, esto lo supe
después, se había desviado un poco al este. Cuando viro para salir
por el mismo lugar por donde había entrado, veo cinco resplandores
intensos que correspondían las explociones y pocos segundos
después veo otra serie de resplandores. Que era el otro Canberra
que también había tirado."
"Hasta ahí todo había andado barbáro,
los Mirage nos estaban cuidando y de repente cuando los ingleses
se dieron cuenta de que no era una maniobra de diversión, que
realmente habían tirado con bombas, dijeron "a estos tipos los
tenemos que bajar" y ahí empezó el drama de los misiles. El
operador del radar Malvinas nos advirtió -cañitas voladoras en el
aire- y el jefe de la sección de Mirage nos confirmó luego que dio
cinco misiles. Yo personalmente sólo vi uno."
"Entonces eyecto los tanques
suplementarios (de combustibles) y cuando estoy en el viraje veo
una luz roja que se aproxima desde la derecha, indudablemente era
un misil. Le digo al navegador que largue las contra medidas y así
lo hace, pero el misil no nos alcanza porque aparentemente había
superado su alcance y agotó el combustible."
"Luego de varios cambios de rumbo, el
radar Malvinas canta que había un PAC (Patrulla Aérea de Combate)
en el aire pero que estaba relativamente lejos, unas 80 millas, lo
suficiente como para poder colocar rumbo sur y alejarnos sin que
nos alcanzaran. Superado todo ésto, se ve que el radar de Malvinas
tenía la certeza de que algo había ocurrido con uno de los
Camberra por eso nos pregunta qué Baco era el que contestaba.
Contesto que era el 2 y me pide que busque al 1 en esa frecuencia
de radio. Lo busque en las dos frecuencias previstas pero nunca
contestó. Me ordenan entonces regresar a la base."
Al Canberra perdido le había entrado
un misil por el portabombas, que impacto en el tanque número uno y
ahí estalló. El avión quedó sin control y empezó a caer desde unos
12.000 metros de altitud. El Capitán Pastrán ordena eyectarse y él
mismo lo hace cuando ya estaban a unos 4.000 metros, pero el
navegador, Capitán Fernando Casado, por alguna razón no pudo
hacerlo y muere en su avión, que se estrella en la isla
Bougainville. En cuanto a Pastrán, cayó en el mar cerca de la
costa y ras llegar a tierra caminó hasta el día siguiente, cuando
los británicos lo tomaron prisionero.
Los 2 Mirage aterrizan en el
continente 5 minutos antes de la medianoche y el avión del capitán
Rivolier lo haría poco después ya iniciado el 14 de Junio. La
última misión ya había concluido.
BOMBARDEO NOCTURNO
Despegaron 2 Canberra, tripulados por
el Capitán Pastrán y el Capitán Casado, el número 1; y por el
Primer Teniente Rivolier y el Primer Teniente Anino, el número 2.
Era la sección "Baco".
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Bombardero
Canberra lanzando bombas |
14 minutos más tarde, despegó la
sección "Pluton", integrada por 2 Mirage III piloteados por el
Mayor Sanchez y el Capitán Gonzalez.
La noche era muy oscura, solo un
acabado entrenamiento les permitía realizar ese largo cruce
nocturno, sin visibilidad. Establecieron enlace radial con el
radar de Malvinas, que guió a los Canberra hacia el blanco y el
primer bombardero entró en la corrida final, seguido a corta
distancia por el número 2.
Los aviones de la sección Baco dejaron
caer sus bombas sobre las coordenadas geográficas indicadas por el
radar, en proximidades del Monte Kent.
Desde la cabina de su Mirage, el
número 1 de los escolta vio en el suelo las explosiones de las
bombas, y muy cerca de allí vio también surgir una especie de
cañita voladora. Pensó que se trataba de un misil defectuoso, pero
no ocurrió lo mismo con varios otros misiles que lanzaron
enseguida. Eran 4 o 5; subían en forma vertical también, pero
firme y sostenida. El número 1 alertó en el acto a su numeral,
aunque la trayectoria de esos misiles no los llevaban hacia los
Mirage, iban hacia los Canberra, aparentemente al número 2. Pero
su piloto había oído por radio la advertencia y actuó
instantáneamente: dejo caer una bengala y los elementos de
contramedidas electrónicas y cerro un viraje muy pronunciado. Los
señuelos lanzados desviaron a los misiles y el Canberra número 2
logró escapar.
El piloto del Mirage respiró aliviado,
consultó sus instrumentos y comprobó que había descendido hasta
5.000 metros. Ambos aviones recobraron la altura perdida mientras
lograban comunicarse con el Canberra número 2, cuyo piloto estaba
llamando con insistencia al guía sis obtener respuesta. El
Canberra número 1 había sido derribado por un misil. Su piloto, el
Capitán Pastrán, consiguió eyectarse y posteriormente fue
recuperado. El navegador, Capitán Fernando Casado,
desafortunadamente, no logró eyectarse.
Los 3 aviones iniciaron el cruce a
gran altura con rumbo al continente. Mantenían un silencio de
radio que no obedecía esta vez a razones tácticas. Volvían con la
profunda desazón que les daba la sospecha del derribo.
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