28 DE MAYO DE 1982 -  CRONOLOGÍA DE GUERRA



Un encendido reclamo por una paz justa y honrosa formula Juan Pablo II en Londres, durante su visita. Mientras tanto, las tropas inglesas, engrosadas por nuevos contingentes, 4 regimientos con un total de 3800 hombres, avanzan sobre Darwin y Pradera del Ganso. Por otra parte, durante una reunión del TIAR quedó aprobada una resolución favorable a la argentina.

 


Comunicados de la Junta Militar


COMUNICADO N° 100 El Estado Mayor Conjunto comunica que oportunamente requirió a la ciudadanía que toda contribución de bienes al esfuerzo de consolidar la soberanía argentina en las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, fuera canalizada en efectivo a través del fondo patriótico.

La comunidad argentina se ha manifestado una vez más sólidamente cohesionado en torno a los grandes objetivos nacionales, buscando canales de participación activa en el conflicto con Gran Bretaña entre los cuales se ha destacado el de reunir y donar elementos que puedan servir a las tropas destacadas en Malvinas.

Este hecho, tal como se ha informado por diversos medios, ha provocado el almacenamiento de gran cantidad de materiales, de los cuales algunos ítems han resultado de gran utilidad a la logística militar pero, otros, por diversos motivos, resultan imposibles de ser utilizados en forma.

COMUNICADO N° 101 El Estado Mayor Conjunto comunica que en el día de la fecha, 28 de mayo de 1982, se han registrado novedades en el área de Puerto Darwin. Esta zona fue sometida a fuego naval durante la noche y en las primeras hora de hoy el enemigo inició acciones terrestres ofensivas sobre la misma.

COMUNICADO N° 102 El Estado Mayor Conjunto comunica que durante la noche del día 27 de mayo y la madrugada de hoy, 28 de mayo de 1982, el enemigo concentró un ataque sobre Puerto Darwin con efectivos helitransportados desde San Carlos, apoyado por su aviación y el bombardeo de varias fragatas. A partir de las 10:00 horas, comenzó el contraataque argentino donde la aviación propia anuló el fuego de las naves inglesas y tropas del ejército apoyadas por aviones hicieron retroceder al enemigo recuperando totalmente el terreno, controlando la situación táctica y obligándolo a replegarse hacia el Norte.

Las acciones continúan al presente.

COMUNICADO N° 103 El Estado Mayor Conjunto comunica que como consecuencia de las acciones desarrolladas en el día de la fecha, 28 de mayo de 1982, en el área de Darwin y por la acción de la aviación propia el enemigo habría sufrido las siguientes pérdidas y/o averías:

- Dos helicópteros derribados.
- Un buque tipo fragata.

COMUNICADO N° 104 El Estado Mayor Conjunto comunica que las tropas inglesas que fueron desalojadas por fuerzas propias del istmo donde se encuentra Darwin, durante la mañana y parte de la tarde del día de la fecha, 28 de mayo de 1982, iniciaron, en base a refuerzos helitransportados, una nueva ofensiva. El centro de la misma fue establecido en la zona de Ganso Verde, punto situado en el istmo mencionado precedentemente.

Las acciones bélicas continúan desarrollándose al presente en el área de referencia.

 

 

Comunicados de Gran Bretaña

INGLATERRA, Mayo 28,N° 92
Harrier de la Fuerza de Tareas bombardearon nuevamente, ayer el aeropuerto de Puerto Stanley. Aviones argentinos atacaron a las fuerzas británicas en el área de San Carlos.

Todavía no hay detalles disponibles.

 

INGLATERRA, Mayo 28,N° 93 Lo primero que les diré es que operaciones terrestres ofensivas se están desarrollando en estos momentos en las islas Falkland.

Entenderán que no puedo ser más explícito sobre los sucesos de ayer. Harrier de la Fuerza de Tareas atacaron el aeropuerto de Puerto Stanley. También desempeñaron misiones de reconocimiento en apoyo de fuerzas terrestres. En el curso de estas operaciones, uno de nuestros Harrier de la RAF fue derribado por fuego desde tierra. El piloto fue visto eyectar sobre territorio ocupado por fuerzas argentinas. Las familias han sido informadas.

También ayer, Mirage y Skyhawk argentinos atacaron a nuestras fuerzas en el área de San Carlos. Dos Skyhawk fueron derribados.

 

INGLATERRA, Mayo 28,N° 94 Me gustaría dejar en claro el uso del Uganda, uno de nuestros buques hospitales.

Argentina sostiene que el Uganda estaba presente en el Estrecho de las Falkland durante actividades operacionales, implicando que tomaba parte en esa actividad. Esta es una acusación muy seria, que, de ser cierta, significaría una violación fundamental a la Convención de Ginebra.

El Uganda ingresó a Middle Bay, en el Estrecho de las Falkland, por 30 minutos el 27 de mayo, para embarcar a cierto número de heridos graves. Inmediatamente la nave dejó el lugar, transportando a heridos británicos y argentinos.

La Cruz Roja Internacional puede, por supuesto, inspeccionar el Uganda o cualquier otro de nuestros buques hospitales en cualquier momento. Nos agradaría mucho que lo hiciera.

 

INGLATERRA, Mayo 28,N° 95 Como anunció el Ministerio de Defensa a la 01:30 de hoy, nuestras fuerzas en el área de San Carlos fueron objeto de un ataque aéreo.

Sabemos ahora que 4 infantes de marina murieron durante el ataque. Sus familiares han sido informados. Creemos que aproximadamente 20 hombres fueron heridos; todavía no sabemos su estado de gravedad.

 

INGLATERRA, Mayo 28,N° 96 Acabamos de saber que el 2do. Batallón de Regimiento de Paracaidistas ha tomado Darwin y Goose Green.

Las fuerzas argentinas sufrieron bajas y se ha tomado cierto número de prisioneros.

Los despachos iniciales dicen que las bajas británicas son ligeras. Los familiares están siendo informados.

Todavía no disponemos de información adicional, ni en Whitehall ni en los centros de información. Por favor, no los llamen. Tan pronto como tengamos información, haremos otra declaración.

 

SEGUIRME

 

-Teniente Estévez, como último esfuerzo posible, para evitar la caída de la Posición Darwin-Goose Green, su Sección contraatacará en dirección NO, para aliviar la presión del enemigo sobre la Compañía "A", del Regimiento 12 de Infantería. Tratará de recomponer, a toda costa, la primera línea. Sé que la misión que le imparto sobrepasa sus posibilidades, pero no me queda otro camino -luego, lo despidió con un fuerte abrazo. La difícil y crítica situación no le permitió agregarle ningún otro tipo de detalles a la orden; además, tratándose de Estévez, eran innecesarios.

-Soldados, en nuestras capacidades están las posibilidades para ejecutar este esfuerzo final, y tratar de recomponer esta dificil situación. Estoy seguro de que el desempeño de todos será acorde a la calidad humana de cada uno de ustedes y a la preparación militar de que disponen -así fue la rápida arenga de Estévez.

Finalmente, todos los integrantes de la fracción, escucharon la mejor y más hermosa orden que puede dar un Jefe: "Seguirme". Pronto estarían inmersos en el combate.

-Para la Sección, sobre las fracciones enemigas que se encuentran detrás del montículo, ¡fuego! Artilleros, sobre el lugar, deriva 20 grados, alza 400 metros, ¡fuego! Esté atento Cabo Castro, en dirección a su flanco derecho, puede surgir alguna nueva amenaza... -diversas órdenes se entrecruzaban en medio del fragor y la ferocidad de la lucha; finalmente, se logra bloquear el avance, y aliviar en parte la presión ejercida por los ingleses.

-Cabo Castro, me hirieron en la pierna, pero no se preocupe, continuaré reglando el tiro de la artillería -gritó, sin titubear, el Teniente Estévez.

-Enfermero, rápido, atienda al Teniente -ordenó Castro, con un grito.

-Me pegaron de nuevo, esta vez en el hombro. Cabo Castro, no abandone el equipo de comunicaciones y continúe dirigiendo el fuego de artillería... -fue su última orden; un certero impacto en la cara, quizás de un tirador especial, lo desplomó sin vida.

-Soldados, el Teniente está muerto, me hago cargo -gritó Castro, y continuó con la misión ordenada, hasta que fue alcanzado por una ráfaga de proyectiles trazantes, que llegaron a quemar su cuerpo.

-Camaradas, me hago cargo del mando de la Sección, nadie se mueve de su puesto, economicen la munición, apunten bien a los blancos que aparezcan -el Soldado Fabricio Carrascul, llevado por el ejemplo heroico de sus Jefes que yacen inermes en el glorioso campo de la guerra, impartió con firmeza su primera orden. -Los ingleses se repliegan, bien, los hemos detenido y los obligamos a retirarse. ¡Viva la Patria! -gritó, con alegría, Carrascul, al ver la maniobra inglesa. En ese momento, un preciso disparo, quizás del mismo tirador especial que eliminó a sus Jefes, le quitó la vida.

Habiendo cumplido con su misión, sin Jefes, agotadas las municiones y transportando sus muertos y heridos, la veterana y gloriosa Primera Sección de Tiradores Especiales se retiró hacia sus posiciones iniciales, habiendo cumplido con la Misión.

Cuando el Teniente Estévez desarrollaba el Curso de Comandos en la Escuela de Infantería, durante el año 1982, durante el desarrollo de una exigente ejercitación propia de la especialidad, tuvo un paro cardíaco. El médico que lo atendió, no obstante declararlo muerto, continuó prodigándole los auxilios correspondientes; milagrosamente, reaccionó. En forma inmediata, sufre un segundo paro, del que vuelve a recuperarse. Fue enviado al Hospital en forma inmediata. Todos se quedaron sorprendidos cuando, al día siguiente, se presentó para continuar el curso.

Sin dudas, el Señor prevé los mejores destinos para sus mejores hijos.

 Relato extraído del libro : "Malvinas, un sentimiento" del Coronel Muhammed Alí Seineldín

 

"¡YO CREÍ QUE USTED VENÍA A RENDIRSE!"

-Subteniente Gómez Centurión, la Sección del Teniente Estévez ha sido, prácticamente, diezmada; pero ha cumplido con la misión de bloquear el ataque inglés que se ejecutaba sobre nuestras primeras líneas. Le comunico que Estévez ha fallecido heroicamente -el Teniente Primero Esteban, que recién se había reintegrado a la Compañía "C", después de su brillante acción en el Estrecho de San Carlos, fue quien le dio esta dolorosa noticia a quien fuera su camarada y amigo. En el rostro de Gómez Centurión se reveló la tristeza por la noticia. La crítica situación del momento impedía otra manifestación acorde con el acontecimiento.

-Es mi intención emplear su Sección para explotar lo hecho por Estévez. Esto, como última posibilidad, porque no se dispone de otras reservas y por la supremacía de la aviación inglesa. Usted es nuestra última carta. Entonces, usted ejecutará un nuevo contraataque hacia el Norte, apoyando su flanco derecho en el mar, con la finalidad de aprovechar el buen trabajo realizado por la Sección Estévez -concluyó Esteban.

Avanzó a través del fuego poco denso de artillería enemiga; en poco tiempo ya debió enfrentar al Segundo Batallón de Paracaidistas. Se originó un intenso tiroteo con armas automáticas, que duró aproximadamente treinta minutos; los ingleses quedaron cercados, entre el mar y un campo minado propio. La presentación de la Sección de Gómez Centurión los sorprendió y les provocó importantes bajas.

-Mi Subteniente, los ingleses suspendieron el fuego -gritó el Sargento Sergio Ismael García, Encargado de la Sección.

-¿Qué harán ahora? -el subteniente seguía cada uno de sus movimientos con los prismáticos.

-Están agitando sus fusiles y sus cascos en señal de parlamento -dijo el Sargento García, con entusiasmo. -¡Alto el fuego! -ordena Gómez Centurión a su aguerrida Sección de Tiradores Especiales; la orden se fue transmitiendo entre los soldados.

-Se acerca hacia nosotros.

-García, esté atento, me adelantaré para recibirlo; si llega a ocurrirme algo, abra el fuego con todas las armas -avanzó hacia el que venía, casi corriendo. La distancia aproximada era de doscientos metros. Llegó primero y allí lo esperó.

-¿Do you speak english? -preguntó el inglés, que resultó ser el Teniente Coronel Jones, Jefe del Regimiento 2 de Paracaidistas.

-Yes -respondió Gómez Centurión; dominaba el idioma inglés, por su permanencia en el exterior, acompañando a su padre.

-Terminó todo para ustedes, si me entrega el armamento de toda su tropa, le garantizo que van a salir vivos -dijo Jones.

-¡Yo creí que usted venía a rendirse! -respondió el Subteniente, en perfecto inglés, y basándose en la crítica situación en la que los ingleses se encontraban. Habían sufrido importantes bajas, los heridos estaban siendo retirados por los camilleros, bajo la vista de todos.

-Lieutenant Colonel, you have to retire. In two mínutes, I will start the fire -gritó, enojado, recriminándolo por su actitud de soberbia; se replegó con la misma premura con la que había concurrido al encuentro. Mientras regresaba a su posición, la Sección comienza a recibir fuego desde el SE. Sin dudas, los ingleses, aprovechando el tiempo de parlamento, desplazaron fuerzas al flanco, con la finalidad de rodearlos. Aún faltándole unos metros para llegar hasta los suyos, y previendo lo peor, vuelve a girar sobre sí mismo.

-Me engañaste -observa a Jones, que ya estaba en posición de abrir el fuego, y dispara sobre él; lo hiere de muerte.

Con los ingleses ubicados en mejores condiciones tácticas, ganadas durante el tiempo en que duró el parlamento, se desató un intenso fuego entre ambas partes; ambos bandos sufrieron importantes bajas. -Sargento García, con los soldados Austín y Allende, trate de acercarse a la ametralladora que está disparando desde nuestro flanco, emplee granadas de mano para tratar de silenciarla. -La situación era muy crítica.

Mientras seguía dirigiendo el fuego en contra de la Unidad de Paracaidistas, que se encontraba desplegada a su frente, en un instante gira la cabeza para verificar la acción de la patrulla enviada, y los ve cuando caen heridos de muerte por una ráfaga de ametralladora.

-Malditos.

El fuego enemigo se hizo cada vez más intenso; resolvió replegarse con el primero y segundo grupos, protegidos por el tercer grupo que quedó a retaguardia, a modo de protección. Cuando esta última fracción inicia su repliegue, es herido el Cabo Fernández; debieron dejarlo por la gravedad de sus heridas.

-No se preocupe Fernández, volveré a buscarlo -y lo cubre con su poncho.

La intrépida y gloriosa Sección se retira con siete muertos y quince heridos. Un precario fuego, de la Artillería propia, cubrió su repliegue.

La suerte de la Guarnición Darwin-Goose Green quedó sellada. Ya no se dispone de más tropas para enfrentar al creciente ejército inglés.

-Necesito 2 voluntarios para rescatar al Cabo Fernández -ante este pedido del Subteniente Gómez Centurión, toda su fracción dio un paso adelante.

Por la noche, tras infiltrarse entre las líneas enemigas, logra rescatar a Fernández, quien se encontraba casi en estado de agonía. Con el concurso de los médicos logran salvarle la vida.

 

 

 

A 17 AÑOS DE GANSO VERDE


Cuando la muerte es parte de la rutina

Por Luis Dall'Aglio

"Fueron tres, cuatro, cinco horas intensas en las que se disparaba permanentemente y se confundían los gritos en inglés y castellano. Nos mezclábamos porque llegaron hasta la misma línea nuestra y como no aflojamos, tuvieron que retroceder".

La narración describe el momento cumbre de la última guerra convencional del siglo. Del único conflicto bélico que enfrentó cara a cara a soldados de dos naciones. Ocurrió hace 17 años en Malvinas, en el combate conocido como "Ganso Verde". El relato corresponde al entonces cabo José Cuello del regimiento de infantería 12 con asiento en Corrientes quien ayer, entre lágrimas, recordó esos momentos de terror e incertidumbre.

Hoy, Cuello tiene 41 años; es martillero público y se gana la vida manejando un remise. Es casado, separado y vive en barrio Yofre con sus tres hijos.

Antes de la llegada de los soldados argentinos, Ganso Verde (en realidad el nombre del lugar es Prado del Ganso pero pasó a la historia con la otra designación) era un caserío de 13 viviendas y un aeródromo cuyos habitantes se dedicaban a la cría de ganado ovino, y mataban el frío con abundante bebida blanca. Ese fue el escenario de uno de los enfrentamiento más terribles de la guerra de Malvinas.

"Hacía 30 días que estábamos en los pozos de zorro (trincheras). Cada vez que subía la marea el agua ingresaba y te mojaba los pies. Uno no lo sentía porque el agua tenía una temperatura superior a la del ambiente y hasta era grato".

"El miedo lo sentimos los primeros días cuando empezamos a ver el efecto de los misiles sobre nuestros compañeros. La muerte empezó a ser parte de la rutina". Cuello narró que el 27 de Mayo de 1982 se presentó como un día normal: "Los ingleses bombardeando desde el aire y las fragatas y nosotros esperando a que se decidieran a atacar". Comentó que con la caída del día la artillería inglesa comenzó a intensificarse. El frío era permanente y la espera y la incertidumbre tallaban la moral: "Deseábamos que se desencadene para poner fin a la situación, más allá de quienes fueran finalmente los vencedores del combate" confesó en diálogo con LA VOZ DEL INTERIOR.

"El ataque fue como a la una de la mañana. Nos dimos cuenta que los ingleses se habían decidido a atacar cuando empezó el tableteo de las ametralladoras", relató. En ese momento el reflejo de los 1.400 soldados argentinos fue apretar el gatillo sin poder ver el blanco: "El cielo estaba iluminado por los proyectiles trasantes, las explosiones de los morteros, las bengalas que se disparaban al aire para iluminar. Los dos mil ingleses que habían desembarcado tenían los visores infrarrojos y nos podían ver. Nosotros disparábamos al tun tun; de donde venían los fogonazos nosotros constestábamos".

Cuello contó que los ingleses tiraron "con todo lo que tenían", y los argentinos soportaban agachados en las trincheras para evitar las esquirlas. Esto le permitió a los británicos llegar hasta la misma línea de defensa.

El veterano de guerra describió posteriormente que "con las primeras luces del día pudimos divisar los compañeros muertos cubiertos de nieve".

Durante la jornada hubo algunas escaramuzas hasta que las tropas argentinas decidieron rendirse. A pesar de que los ingleses habían fracaso en su intento y estaban debilitados por la muerte de su jefe, el coronel Jones y porque debieron retroceder, las tropas nacionales no recibieron ningún apoyo.

 

 

Un paño blanco y un pedido de rendición

El ex veterano de guerra José Cuello estuvo hace 17 años en una de las trincheras donde se libró el único combate convencional de la guerra de Malvinas: Ganso Verde. El entonces cabo narró que tras el dramático combate que se libró durante toda la noche se produjo un tenso silencio que sólo se interrumpía con el tableteo de las ametralladoras producto del encontronazo de patrullas inglesas y argentinas.

En una de ellas, el Teniente Gómez Centurión se cruzó con el rastrillaje de una cuadrilla de ingleses que estaban al comando del coronel Jones, jefe de las tropas británicas. Cuello comentó que el militar inglés levantó un paño blanco y solicitó dialogar. El argentino se acercó pensando que la intención era deponer las armas. Todo lo contrario, Jones le pidó que se rindiera. Gómez Centurión dio media vuelta y cuando ambos estuvieron a una prudente distancia ambas líneas abrieron fuego. En ese cruce los ingleses perdieron a su máxima autoridad en ese campo de batalla.

Según Cuello en ese momento los ingleses también comenzaron a debilitarse moralmente ya que no habían podido cumplir con su objetivo y además, debieron retroceder.

 

 

La batalla por Goose Green (versión inglesa)

Esta es uno de los eventos mejor documentados en la guerra de las Malvinas. Nadie lo recuerda mejor que Murdoch Skelton, que fue sargento de un pelotón de morteros del 2do Batallón del Regimiento de Paracaidistas. Murdoch, que ahora es gerente en una compañía, recuerda:

No me sentía muy preocupado cuando zarpamos de Portsmouth rumbo a las Islas Falkland. Tenía entonces 31 años de edad y había estado en el Regimiento de Paracaidistas durante 14 años. Hice numerosas incursiones en Irlanda del Norte, donde hubo mucha acción y fui herido de bala. Existía también la sensación de que el problema podría ser solucionado en el transcurso de nuestro largo viaje a las islas. Abordamos el ferry del Mar del Norte a Portsmouth, mientras las bandas tocaban su música y cientos de familiares y seguidores estaban ahí para despedirnos.

Yo no pensaba demasiado en la posibilidad de ser muerto o herido. Era un soldado profesional que era enviado a hacer su trabajo. Yo no siento miedo hasta el momento en que comienza la acción.

En camino hacia las islas los pensamientos que circundaban mi mente eran: ¿Cómo será mi desempeño?, y ¿Cómo será el desempeño de mis compañeros?.

Cuando el barco llegó a la altura de la Isla Ascensión era evidente de que nuestro batallón iba a la guerra. Nos dedicamos día a día a las rutinas de entrenamiento previos a la guerra. El médico del batallón nos dio entrenamiento básico de primeros auxilios, que de hecho sirvió para salvar muchas vidas. Muchos de los paracaidistas (incluso yo) nunca habíamos estado en una embarcación antes, por lo que también fueron necesarios ejercicios marítimos. Recuerdo una tarde en que las sirenas comenzaron a sonar y pensamos que era un ejercicio, cuando una voz resonó: "¡No es un ejercicio!". En unos tres minutos despejamos las posiciones de los botes salvavidas, pensando que un submarino argentino estaba detrás de nosotros. Resultó ser simplemente un grupo de ballenas, pero que nos hizo a todos trabajar las mentes."

Por fin llegamos a Blue Beach Two. No fue tarea fácil bajarse de los botes de desembarco de tropas en aguas casi congeladas y con 50 Kg. de equipo en nuestras espaldas. Era muy temprano y estaba oscuro, pero al menos no sufrimos resistencia al desembarco. Cuando terminamos de descargar todo, el batallón de paracaidistas marchó durante el resto del día en dirección a Camilla Creek House. Las condiciones del tiempo eran muy malas. Estaba oscuro, lleno de barro y hacía un frío helado. El suelo era muy pantanoso, de hecho un soldado cayó en una ciénaga y en cuestión de segundos se hundió hasta la nariz. Afortunadamente pudimos rescatarlo.

200 paracaidistas llegamos a Camilla Creek House y nos refugiamos dentro para calentarnos. El día siguiente lucharíamos por Goose Green.

Eran las 02:00 hs. Como sargento de pelotón mi posición era una milla por detrás de la línea del frente de batalla. Estábamos disparando tantos morteros que en una hora prácticamente se nos acabaron todas las municiones. Un valiente piloto de la RAF me trajo más municiones. Su helicóptero estaba tan cargado que apenas podía elevarse del suelo, pero se aseguró que estuviéramos bien provistos.

En una hora disparé más morteros que lo que había hecho en todo un año de entrenamiento. Uno de los momentos más preocupantes fue cuando dos aviones de combate argentinos atacaron la línea de morteros. Uno de los helicópteros de reabastecimiento fue derribado, pero yo tuve mucha suerte y salí ileso.

La batalla duró más de 40 horas, y justo cuando estaba terminando Murdoch se enteró que el Coronel H. Jones (comandante) fue muerto en acción cuando lideraba un pequeño grupo que conducía contra 2 ametralladoras pesadas argentinas que estaban ubicadas en el camino del batallón de paracaidistas. De todas maneras, estas ametralladoras fueron destruidas y el camino quedó libre.

Era un líder carismático, dijo Murdoch, conocía a cada hombre del batallón por su nombre, Era un oficial que generaba confianza en todo momento, y se ganó el respeto de todos sus hombres, que lo hubieran seguido hasta el fin del mundo.

El Mayor Chris Keble, subcomandante, se hizo cargo de dirigir el asalto final. Mientras la feroz batalla de infantería iba creciendo, se despejaron las nubes y dos aviones Harrier de la RAF llegaron para golpear las posiciones argentinas con bombas de racimo. Lentamente el enemigo fue retrocediendo, hasta una probable rendición. Fue una victoria épica si se tiene en cuenta que el fuerte batallón de 600 paracaidistas estaba sobrepasado en número en una relación mayor que dos a uno.

En resumen, 17 paracaidistas fueron muertos durante la batalla, mientras que alrededor de 250 argentinos se creen muertos y alrededor de 1400 fueron tomados prisioneros. Cuando terminó la lucha, y las islas fueron recuperadas por los británicos, Murdoch se permitió un tiempo para pensar en sus experiencias. "Volé de regreso a Glasgow y pocos días después fui de vacaciones a Florida. De vez en cuando me sorprendo a mí mismo pensando que estuve cerca de morir, y que perdí muchos amigos en el camino. Sé que fui muy afortunado."

Murdoch permaneció con los paracaidistas hasta 1991, cuando se retiró de las fuerzas armadas. Actualmente trabaja como gerente de área de Corps Commissionaires, una compañía en Fareham que provee servicios de seguridad para soldados retirados.
La Voz del Interior, Viernes 28 de mayo de 1999, Córdoba, Argentina
 

 

El Teniente Gimenez da su último golpe

 

IA-58 Pucará del teniente Giménez atacando un helicóptero inglés

 

En la segunda misión del día que constaba en la salida de 2 IA-58 Pucará hacia posiciones avanzadas britanicas sobre el campo de batalla y todo otro blanco que se presentare. La sección era conducida por el teniente Miguel Gimenez con el teniente Cimbaro como numeral, que volaba su segunda incursión del día.

Los 2 aviones llegaron a la zona de Camilla Creek House e inmediatamente divisaron a 2 helicópteros Scout del Escuadrón de Comando de Brigada, dedicado a la evacuación de heridos (los pilotos de Pucará vieron naturalmente sólo a dos helicópteros enemigos).

Gimenez y Címbaro eligieron cada uno un aparato del adversario para atacarlo con sus cañones, pero los helicópteros británicos los vieron e iniciaron maniobras evasivas.

Cuando se separaban e intentaban aterrizar, Gimenez pudo alcanzar al Scout XT629 con una andanada al observador, sargento A.R. Belcher y aquí surge otra de las confusiones entre las versiones de ambos lados, mientras Címbaro asegura que derribó al otro helicóptero, los ingleses dicen que solamente lo obligó a hacer un aterrizaje de emergencia.

Poco después y en circunstancias que distan mucho de estar claras, los aviones se separaron en medio de nubes bajas y tanto Címbaro como el CIC de Puerto Argentino perdieron contacto radial con Gimenez. Nunca se lo vio de nuevo y no se hallaron rastros de su avion hasta hace poco tiempo y se pudo determinar que la poca altura y la pobre visibilidad lo llevaron a estrellarse contra una elevación del terreno.

 

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