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Un encendido reclamo por una paz justa y honrosa formula Juan
Pablo II en Londres, durante su visita. Mientras tanto, las tropas
inglesas, engrosadas por nuevos contingentes, 4 regimientos con un
total de 3800 hombres, avanzan sobre Darwin y Pradera del Ganso.
Por otra parte, durante una reunión del TIAR quedó aprobada una
resolución favorable a la argentina.
Comunicados de la Junta Militar
COMUNICADO N° 100 El
Estado Mayor Conjunto comunica que oportunamente requirió a la
ciudadanía que toda contribución de bienes al esfuerzo de
consolidar la soberanía argentina en las Islas Malvinas, Georgias
del Sur y Sandwich del Sur, fuera canalizada en efectivo a través
del fondo patriótico.
La comunidad argentina se ha
manifestado una vez más sólidamente cohesionado en torno a los
grandes objetivos nacionales, buscando canales de participación
activa en el conflicto con Gran Bretaña entre los cuales se ha
destacado el de reunir y donar elementos que puedan servir a las
tropas destacadas en Malvinas.
Este hecho, tal como se ha informado
por diversos medios, ha provocado el almacenamiento de gran
cantidad de materiales, de los cuales algunos ítems han resultado
de gran utilidad a la logística militar pero, otros, por diversos
motivos, resultan imposibles de ser utilizados en forma.
COMUNICADO N° 101 El Estado
Mayor Conjunto comunica que en el día de la fecha, 28 de mayo de
1982, se han registrado novedades en el área de Puerto Darwin.
Esta zona fue sometida a fuego naval durante la noche y en las
primeras hora de hoy el enemigo inició acciones terrestres
ofensivas sobre la misma.
COMUNICADO N° 102 El Estado
Mayor Conjunto comunica que durante la noche del día 27 de mayo y
la madrugada de hoy, 28 de mayo de 1982, el enemigo concentró un
ataque sobre Puerto Darwin con efectivos helitransportados desde
San Carlos, apoyado por su aviación y el bombardeo de varias
fragatas. A partir de las 10:00 horas, comenzó el contraataque
argentino donde la aviación propia anuló el fuego de las naves
inglesas y tropas del ejército apoyadas por aviones hicieron
retroceder al enemigo recuperando totalmente el terreno,
controlando la situación táctica y obligándolo a replegarse hacia
el Norte.
Las acciones continúan al presente.
COMUNICADO N° 103 El Estado
Mayor Conjunto comunica que como consecuencia de las acciones
desarrolladas en el día de la fecha, 28 de mayo de 1982, en el
área de Darwin y por la acción de la aviación propia el enemigo
habría sufrido las siguientes pérdidas y/o averías:
- Dos helicópteros derribados.
- Un buque tipo fragata.
COMUNICADO N° 104 El Estado
Mayor Conjunto comunica que las tropas inglesas que fueron
desalojadas por fuerzas propias del istmo donde se encuentra
Darwin, durante la mañana y parte de la tarde del día de la fecha,
28 de mayo de 1982, iniciaron, en base a refuerzos
helitransportados, una nueva ofensiva. El centro de la misma fue
establecido en la zona de Ganso Verde, punto situado en el istmo
mencionado precedentemente.
Las acciones bélicas continúan
desarrollándose al presente en el área de referencia.
Comunicados de Gran
Bretaña
INGLATERRA, Mayo 28,N° 92
Harrier de la Fuerza de
Tareas bombardearon nuevamente, ayer el aeropuerto de Puerto
Stanley. Aviones argentinos atacaron a las fuerzas británicas en
el área de San Carlos.
Todavía no hay detalles disponibles.
INGLATERRA, Mayo 28,N°
93 Lo primero que les diré
es que operaciones terrestres ofensivas se están desarrollando en
estos momentos en las islas Falkland.
Entenderán que no puedo ser más
explícito sobre los sucesos de ayer. Harrier de la Fuerza de
Tareas atacaron el aeropuerto de Puerto Stanley. También
desempeñaron misiones de reconocimiento en apoyo de fuerzas
terrestres. En el curso de estas operaciones, uno de nuestros
Harrier de la RAF fue derribado por fuego desde tierra. El piloto
fue visto eyectar sobre territorio ocupado por fuerzas argentinas.
Las familias han sido informadas.
También ayer, Mirage y Skyhawk
argentinos atacaron a nuestras fuerzas en el área de San Carlos.
Dos Skyhawk fueron derribados.
INGLATERRA, Mayo 28,N°
94 Me gustaría dejar en
claro el uso del Uganda, uno de nuestros buques hospitales.
Argentina sostiene que el Uganda
estaba presente en el Estrecho de las Falkland durante actividades
operacionales, implicando que tomaba parte en esa actividad. Esta
es una acusación muy seria, que, de ser cierta, significaría una
violación fundamental a la Convención de Ginebra.
El Uganda ingresó a Middle Bay, en el
Estrecho de las Falkland, por 30 minutos el 27 de mayo, para
embarcar a cierto número de heridos graves. Inmediatamente la nave
dejó el lugar, transportando a heridos británicos y argentinos.
La Cruz Roja Internacional puede, por
supuesto, inspeccionar el Uganda o cualquier otro de nuestros
buques hospitales en cualquier momento. Nos agradaría mucho que lo
hiciera.
INGLATERRA, Mayo 28,N°
95 Como anunció el
Ministerio de Defensa a la 01:30 de hoy, nuestras fuerzas en el
área de San Carlos fueron objeto de un ataque aéreo.
Sabemos ahora que 4 infantes de marina
murieron durante el ataque. Sus familiares han sido informados.
Creemos que aproximadamente 20 hombres fueron heridos; todavía no
sabemos su estado de gravedad.
INGLATERRA, Mayo 28,N°
96 Acabamos de saber que el
2do. Batallón de Regimiento de Paracaidistas ha tomado Darwin y
Goose Green.
Las fuerzas argentinas sufrieron bajas
y se ha tomado cierto número de prisioneros.
Los despachos iniciales dicen que las
bajas británicas son ligeras. Los familiares están siendo
informados.
Todavía no disponemos de información
adicional, ni en Whitehall ni en los centros de información. Por
favor, no los llamen. Tan pronto como tengamos información,
haremos otra declaración.
SEGUIRME
-Teniente Estévez, como último
esfuerzo posible, para evitar la caída de la Posición Darwin-Goose
Green, su Sección contraatacará en dirección NO, para aliviar la
presión del enemigo sobre la Compañía "A", del Regimiento 12 de
Infantería. Tratará de recomponer, a toda costa, la primera línea.
Sé que la misión que le imparto sobrepasa sus posibilidades, pero
no me queda otro camino -luego, lo despidió con un fuerte abrazo.
La difícil y crítica situación no le permitió agregarle ningún
otro tipo de detalles a la orden; además, tratándose de Estévez,
eran innecesarios.
-Soldados, en nuestras capacidades
están las posibilidades para ejecutar este esfuerzo final, y
tratar de recomponer esta dificil situación. Estoy seguro de que
el desempeño de todos será acorde a la calidad humana de cada uno
de ustedes y a la preparación militar de que disponen -así fue la
rápida arenga de Estévez.
Finalmente, todos los integrantes de
la fracción, escucharon la mejor y más hermosa orden que puede dar
un Jefe: "Seguirme". Pronto estarían inmersos en el combate.
-Para la Sección, sobre las fracciones
enemigas que se encuentran detrás del montículo, ¡fuego!
Artilleros, sobre el lugar, deriva 20 grados, alza 400 metros,
¡fuego! Esté atento Cabo Castro, en dirección a su flanco derecho,
puede surgir alguna nueva amenaza... -diversas órdenes se
entrecruzaban en medio del fragor y la ferocidad de la lucha;
finalmente, se logra bloquear el avance, y aliviar en parte la
presión ejercida por los ingleses.
-Cabo Castro, me hirieron en la
pierna, pero no se preocupe, continuaré reglando el tiro de la
artillería -gritó, sin titubear, el Teniente Estévez.
-Enfermero, rápido, atienda al
Teniente -ordenó Castro, con un grito.
-Me pegaron de nuevo, esta vez en el
hombro. Cabo Castro, no abandone el equipo de comunicaciones y
continúe dirigiendo el fuego de artillería... -fue su última
orden; un certero impacto en la cara, quizás de un tirador
especial, lo desplomó sin vida.
-Soldados, el Teniente está muerto, me
hago cargo -gritó Castro, y continuó con la misión ordenada, hasta
que fue alcanzado por una ráfaga de proyectiles trazantes, que
llegaron a quemar su cuerpo.
-Camaradas, me hago cargo del mando de
la Sección, nadie se mueve de su puesto, economicen la munición,
apunten bien a los blancos que aparezcan -el Soldado Fabricio
Carrascul, llevado por el ejemplo heroico de sus Jefes que yacen
inermes en el glorioso campo de la guerra, impartió con firmeza su
primera orden. -Los ingleses se repliegan, bien, los hemos
detenido y los obligamos a retirarse. ¡Viva la Patria! -gritó, con
alegría, Carrascul, al ver la maniobra inglesa. En ese momento, un
preciso disparo, quizás del mismo tirador especial que eliminó a
sus Jefes, le quitó la vida.
Habiendo cumplido con su misión, sin
Jefes, agotadas las municiones y transportando sus muertos y
heridos, la veterana y gloriosa Primera Sección de Tiradores
Especiales se retiró hacia sus posiciones iniciales, habiendo
cumplido con la Misión.
Cuando el Teniente Estévez
desarrollaba el Curso de Comandos en la Escuela de Infantería,
durante el año 1982, durante el desarrollo de una exigente
ejercitación propia de la especialidad, tuvo un paro cardíaco. El
médico que lo atendió, no obstante declararlo muerto, continuó
prodigándole los auxilios correspondientes; milagrosamente,
reaccionó. En forma inmediata, sufre un segundo paro, del que
vuelve a recuperarse. Fue enviado al Hospital en forma inmediata.
Todos se quedaron sorprendidos cuando, al día siguiente, se
presentó para continuar el curso.
Sin dudas, el Señor prevé los mejores
destinos para sus mejores hijos.
Relato
extraído del libro : "Malvinas, un sentimiento" del Coronel
Muhammed Alí Seineldín
"¡YO CREÍ QUE USTED
VENÍA A RENDIRSE!"
-Subteniente Gómez Centurión, la
Sección del Teniente Estévez ha sido, prácticamente, diezmada;
pero ha cumplido con la misión de bloquear el ataque inglés que se
ejecutaba sobre nuestras primeras líneas. Le comunico que Estévez
ha fallecido heroicamente -el Teniente Primero Esteban, que recién
se había reintegrado a la Compañía "C", después de su brillante
acción en el Estrecho de San Carlos, fue quien le dio esta
dolorosa noticia a quien fuera su camarada y amigo. En el rostro
de Gómez Centurión se reveló la tristeza por la noticia. La
crítica situación del momento impedía otra manifestación acorde
con el acontecimiento.
-Es mi intención emplear su Sección
para explotar lo hecho por Estévez. Esto, como última posibilidad,
porque no se dispone de otras reservas y por la supremacía de la
aviación inglesa. Usted es nuestra última carta. Entonces, usted
ejecutará un nuevo contraataque hacia el Norte, apoyando su flanco
derecho en el mar, con la finalidad de aprovechar el buen trabajo
realizado por la Sección Estévez -concluyó Esteban.
Avanzó a través del fuego poco denso
de artillería enemiga; en poco tiempo ya debió enfrentar al
Segundo Batallón de Paracaidistas. Se originó un intenso tiroteo
con armas automáticas, que duró aproximadamente treinta minutos;
los ingleses quedaron cercados, entre el mar y un campo minado
propio. La presentación de la Sección de Gómez Centurión los
sorprendió y les provocó importantes bajas.
-Mi Subteniente, los ingleses
suspendieron el fuego -gritó el Sargento Sergio Ismael García,
Encargado de la Sección.
-¿Qué harán ahora? -el subteniente
seguía cada uno de sus movimientos con los prismáticos.
-Están agitando sus fusiles y sus
cascos en señal de parlamento -dijo el Sargento García, con
entusiasmo. -¡Alto el fuego! -ordena Gómez Centurión a su
aguerrida Sección de Tiradores Especiales; la orden se fue
transmitiendo entre los soldados.
-Se acerca hacia nosotros.
-García, esté atento, me adelantaré
para recibirlo; si llega a ocurrirme algo, abra el fuego con todas
las armas -avanzó hacia el que venía, casi corriendo. La distancia
aproximada era de doscientos metros. Llegó primero y allí lo
esperó.
-¿Do you
speak english? -preguntó el inglés, que resultó ser el
Teniente Coronel Jones, Jefe del Regimiento 2 de Paracaidistas.
-Yes -respondió Gómez Centurión;
dominaba el idioma inglés, por su permanencia en el exterior,
acompañando a su padre.
-Terminó todo para ustedes, si me
entrega el armamento de toda su tropa, le garantizo que van a
salir vivos -dijo Jones.
-¡Yo creí que usted venía a rendirse!
-respondió el Subteniente, en perfecto inglés, y basándose en la
crítica situación en la que los ingleses se encontraban. Habían
sufrido importantes bajas, los heridos estaban siendo retirados
por los camilleros, bajo la vista de todos.
-Lieutenant Colonel, you have to
retire. In two mínutes, I will start the fire
-gritó, enojado, recriminándolo por su actitud de soberbia; se
replegó con la misma premura con la que había concurrido al
encuentro. Mientras regresaba a su posición, la Sección comienza a
recibir fuego desde el SE. Sin dudas, los ingleses, aprovechando
el tiempo de parlamento, desplazaron fuerzas al flanco, con la
finalidad de rodearlos. Aún faltándole unos metros para llegar
hasta los suyos, y previendo lo peor, vuelve a girar sobre sí
mismo.
-Me engañaste -observa a Jones, que ya
estaba en posición de abrir el fuego, y dispara sobre él; lo hiere
de muerte.
Con los ingleses ubicados en mejores
condiciones tácticas, ganadas durante el tiempo en que duró el
parlamento, se desató un intenso fuego entre ambas partes; ambos
bandos sufrieron importantes bajas. -Sargento García, con los
soldados Austín y Allende, trate de acercarse a la ametralladora
que está disparando desde nuestro flanco, emplee granadas de mano
para tratar de silenciarla. -La situación era muy crítica.
Mientras seguía dirigiendo el fuego en
contra de la Unidad de Paracaidistas, que se encontraba desplegada
a su frente, en un instante gira la cabeza para verificar la
acción de la patrulla enviada, y los ve cuando caen heridos de
muerte por una ráfaga de ametralladora.
-Malditos.
El fuego enemigo se hizo cada vez más
intenso; resolvió replegarse con el primero y segundo grupos,
protegidos por el tercer grupo que quedó a retaguardia, a modo de
protección. Cuando esta última fracción inicia su repliegue, es
herido el Cabo Fernández; debieron dejarlo por la gravedad de sus
heridas.
-No se preocupe Fernández, volveré a
buscarlo -y lo cubre con su poncho.
La intrépida y gloriosa Sección se
retira con siete muertos y quince heridos. Un precario fuego, de
la Artillería propia, cubrió su repliegue.
La suerte de la Guarnición Darwin-Goose
Green quedó sellada. Ya no se dispone de más tropas para enfrentar
al creciente ejército inglés.
-Necesito 2 voluntarios para rescatar
al Cabo Fernández -ante este pedido del Subteniente Gómez
Centurión, toda su fracción dio un paso adelante.
Por la noche, tras infiltrarse entre
las líneas enemigas, logra rescatar a Fernández, quien se
encontraba casi en estado de agonía. Con el concurso de los
médicos logran salvarle la vida.
A 17 AÑOS DE GANSO
VERDE
Cuando la
muerte es parte de la rutina
Por Luis Dall'Aglio
"F ueron
tres, cuatro, cinco horas intensas en las que se disparaba
permanentemente y se confundían los gritos en inglés y castellano.
Nos mezclábamos porque llegaron hasta la misma línea nuestra y
como no aflojamos, tuvieron que retroceder".
La narración describe el momento
cumbre de la última guerra convencional del siglo. Del único
conflicto bélico que enfrentó cara a cara a soldados de dos
naciones. Ocurrió hace 17 años en Malvinas, en el combate conocido
como "Ganso Verde". El relato corresponde al entonces cabo José
Cuello del regimiento de infantería 12 con asiento en Corrientes
quien ayer, entre lágrimas, recordó esos momentos de terror e
incertidumbre.
Hoy, Cuello tiene 41 años; es
martillero público y se gana la vida manejando un remise. Es
casado, separado y vive en barrio Yofre con sus tres hijos.
Antes de la llegada de los soldados
argentinos, Ganso Verde (en realidad el nombre del lugar es Prado
del Ganso pero pasó a la historia con la otra designación) era un
caserío de 13 viviendas y un aeródromo cuyos habitantes se
dedicaban a la cría de ganado ovino, y mataban el frío con
abundante bebida blanca. Ese fue el escenario de uno de los
enfrentamiento más terribles de la guerra de Malvinas.
"Hacía 30 días que estábamos en los
pozos de zorro (trincheras). Cada vez que subía la marea el agua
ingresaba y te mojaba los pies. Uno no lo sentía porque el agua
tenía una temperatura superior a la del ambiente y hasta era
grato".
"El miedo lo sentimos los primeros
días cuando empezamos a ver el efecto de los misiles sobre
nuestros compañeros. La muerte empezó a ser parte de la rutina".
Cuello narró que el 27 de Mayo de 1982 se presentó como un día
normal: "Los ingleses bombardeando desde el aire y las fragatas y
nosotros esperando a que se decidieran a atacar". Comentó que con
la caída del día la artillería inglesa comenzó a intensificarse.
El frío era permanente y la espera y la incertidumbre tallaban la
moral: "Deseábamos que se desencadene para poner fin a la
situación, más allá de quienes fueran finalmente los vencedores
del combate" confesó en diálogo con LA VOZ DEL INTERIOR.
"El ataque fue como a la una de la
mañana. Nos dimos cuenta que los ingleses se habían decidido a
atacar cuando empezó el tableteo de las ametralladoras", relató.
En ese momento el reflejo de los 1.400 soldados argentinos fue
apretar el gatillo sin poder ver el blanco: "El cielo estaba
iluminado por los proyectiles trasantes, las explosiones de los
morteros, las bengalas que se disparaban al aire para iluminar.
Los dos mil ingleses que habían desembarcado tenían los visores
infrarrojos y nos podían ver. Nosotros disparábamos al tun tun; de
donde venían los fogonazos nosotros constestábamos".
Cuello contó que los ingleses tiraron
"con todo lo que tenían", y los argentinos soportaban agachados en
las trincheras para evitar las esquirlas. Esto le permitió a los
británicos llegar hasta la misma línea de defensa.
El veterano de guerra describió
posteriormente que "con las primeras luces del día pudimos divisar
los compañeros muertos cubiertos de nieve".
Durante la jornada hubo algunas
escaramuzas hasta que las tropas argentinas decidieron rendirse. A
pesar de que los ingleses habían fracaso en su intento y estaban
debilitados por la muerte de su jefe, el coronel Jones y porque
debieron retroceder, las tropas nacionales no recibieron ningún
apoyo.
Un paño blanco y un pedido de
rendición
El ex veterano de guerra José Cuello
estuvo hace 17 años en una de las trincheras donde se libró el
único combate convencional de la guerra de Malvinas: Ganso Verde.
El entonces cabo narró que tras el dramático combate que se libró
durante toda la noche se produjo un tenso silencio que sólo se
interrumpía con el tableteo de las ametralladoras producto del
encontronazo de patrullas inglesas y argentinas.
En una de ellas, el Teniente Gómez
Centurión se cruzó con el rastrillaje de una cuadrilla de ingleses
que estaban al comando del coronel Jones, jefe de las tropas
británicas. Cuello comentó que el militar inglés levantó un paño
blanco y solicitó dialogar. El argentino se acercó pensando que la
intención era deponer las armas. Todo lo contrario, Jones le pidó
que se rindiera. Gómez Centurión dio media vuelta y cuando ambos
estuvieron a una prudente distancia ambas líneas abrieron fuego.
En ese cruce los ingleses perdieron a su máxima autoridad en ese
campo de batalla.
Según Cuello en ese momento los
ingleses también comenzaron a debilitarse moralmente ya que no
habían podido cumplir con su objetivo y además, debieron
retroceder.
La batalla por Goose Green (versión
inglesa)
Esta es uno de los eventos mejor
documentados en la guerra de las Malvinas. Nadie lo recuerda mejor
que Murdoch Skelton, que fue sargento de un pelotón de morteros
del 2do Batallón del Regimiento de Paracaidistas. Murdoch, que
ahora es gerente en una compañía, recuerda:
No me sentía muy preocupado cuando
zarpamos de Portsmouth rumbo a las Islas Falkland. Tenía entonces
31 años de edad y había estado en el Regimiento de Paracaidistas
durante 14 años. Hice numerosas incursiones en Irlanda del Norte,
donde hubo mucha acción y fui herido de bala. Existía también la
sensación de que el problema podría ser solucionado en el
transcurso de nuestro largo viaje a las islas. Abordamos el ferry
del Mar del Norte a Portsmouth, mientras las bandas tocaban su
música y cientos de familiares y seguidores estaban ahí para
despedirnos.
Yo no pensaba demasiado en la
posibilidad de ser muerto o herido. Era un soldado profesional que
era enviado a hacer su trabajo. Yo no siento miedo hasta el
momento en que comienza la acción.
En camino hacia las islas los
pensamientos que circundaban mi mente eran: ¿Cómo será mi
desempeño?, y ¿Cómo será el desempeño de mis compañeros?.
Cuando el barco llegó a la altura de
la Isla Ascensión era evidente de que nuestro batallón iba a la
guerra. Nos dedicamos día a día a las rutinas de entrenamiento
previos a la guerra. El médico del batallón nos dio entrenamiento
básico de primeros auxilios, que de hecho sirvió para salvar
muchas vidas. Muchos de los paracaidistas (incluso yo) nunca
habíamos estado en una embarcación antes, por lo que también
fueron necesarios ejercicios marítimos. Recuerdo una tarde en que
las sirenas comenzaron a sonar y pensamos que era un ejercicio,
cuando una voz resonó: "¡No es un ejercicio!". En unos tres
minutos despejamos las posiciones de los botes salvavidas,
pensando que un submarino argentino estaba detrás de nosotros.
Resultó ser simplemente un grupo de ballenas, pero que nos hizo a
todos trabajar las mentes."
Por fin llegamos a Blue Beach Two. No
fue tarea fácil bajarse de los botes de desembarco de tropas en
aguas casi congeladas y con 50 Kg. de equipo en nuestras espaldas.
Era muy temprano y estaba oscuro, pero al menos no sufrimos
resistencia al desembarco. Cuando terminamos de descargar todo, el
batallón de paracaidistas marchó durante el resto del día en
dirección a Camilla Creek House. Las condiciones del tiempo eran
muy malas. Estaba oscuro, lleno de barro y hacía un frío helado.
El suelo era muy pantanoso, de hecho un soldado cayó en una
ciénaga y en cuestión de segundos se hundió hasta la nariz.
Afortunadamente pudimos rescatarlo.
200 paracaidistas llegamos a Camilla
Creek House y nos refugiamos dentro para calentarnos. El día
siguiente lucharíamos por Goose Green.
Eran las 02:00 hs. Como sargento de
pelotón mi posición era una milla por detrás de la línea del
frente de batalla. Estábamos disparando tantos morteros que en una
hora prácticamente se nos acabaron todas las municiones. Un
valiente piloto de la RAF me trajo más municiones. Su helicóptero
estaba tan cargado que apenas podía elevarse del suelo, pero se
aseguró que estuviéramos bien provistos.
En una hora disparé más morteros que
lo que había hecho en todo un año de entrenamiento. Uno de los
momentos más preocupantes fue cuando dos aviones de combate
argentinos atacaron la línea de morteros. Uno de los helicópteros
de reabastecimiento fue derribado, pero yo tuve mucha suerte y
salí ileso.
La batalla duró más de 40 horas, y
justo cuando estaba terminando Murdoch se enteró que el Coronel H.
Jones (comandante) fue muerto en acción cuando lideraba un pequeño
grupo que conducía contra 2 ametralladoras pesadas argentinas que
estaban ubicadas en el camino del batallón de paracaidistas. De
todas maneras, estas ametralladoras fueron destruidas y el camino
quedó libre.
Era un líder carismático, dijo Murdoch,
conocía a cada hombre del batallón por su nombre, Era un oficial
que generaba confianza en todo momento, y se ganó el respeto de
todos sus hombres, que lo hubieran seguido hasta el fin del mundo.
El Mayor Chris Keble, subcomandante,
se hizo cargo de dirigir el asalto final. Mientras la feroz
batalla de infantería iba creciendo, se despejaron las nubes y dos
aviones Harrier de la RAF llegaron para golpear las posiciones
argentinas con bombas de racimo. Lentamente el enemigo fue
retrocediendo, hasta una probable rendición. Fue una victoria
épica si se tiene en cuenta que el fuerte batallón de 600
paracaidistas estaba sobrepasado en número en una relación mayor
que dos a uno.
En resumen, 17 paracaidistas fueron
muertos durante la batalla, mientras que alrededor de 250
argentinos se creen muertos y alrededor de 1400 fueron tomados
prisioneros. Cuando terminó la lucha, y las islas fueron
recuperadas por los británicos, Murdoch se permitió un tiempo para
pensar en sus experiencias. "Volé de regreso a Glasgow y pocos
días después fui de vacaciones a Florida. De vez en cuando me
sorprendo a mí mismo pensando que estuve cerca de morir, y que
perdí muchos amigos en el camino. Sé que fui muy afortunado."
Murdoch permaneció con los
paracaidistas hasta 1991, cuando se retiró de las fuerzas armadas.
Actualmente trabaja como gerente de área de Corps Commissionaires,
una compañía en Fareham que provee servicios de seguridad para
soldados retirados.
La Voz del Interior, Viernes 28 de mayo de 1999, Córdoba,
Argentina
El Teniente Gimenez da
su último golpe
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IA-58 Pucará
del teniente Giménez atacando un helicóptero inglés |
En la segunda misión del día que
constaba en la salida de 2 IA-58 Pucará hacia posiciones avanzadas
britanicas sobre el campo de batalla y todo otro blanco que se
presentare. La sección era conducida por el teniente Miguel
Gimenez con el teniente Cimbaro como numeral, que volaba su
segunda incursión del día.
Los 2 aviones llegaron a la zona de
Camilla Creek House e inmediatamente divisaron a 2 helicópteros
Scout del Escuadrón de Comando de Brigada, dedicado a la
evacuación de heridos (los pilotos de Pucará vieron naturalmente
sólo a dos helicópteros enemigos).
Gimenez y Címbaro eligieron cada uno
un aparato del adversario para atacarlo con sus cañones, pero los
helicópteros británicos los vieron e iniciaron maniobras evasivas.
Cuando se separaban e intentaban
aterrizar, Gimenez pudo alcanzar al Scout XT629 con una andanada
al observador, sargento A.R. Belcher y aquí surge otra de las
confusiones entre las versiones de ambos lados, mientras Címbaro
asegura que derribó al otro helicóptero, los ingleses dicen que
solamente lo obligó a hacer un aterrizaje de emergencia.
Poco después y en circunstancias que
distan mucho de estar claras, los aviones se separaron en medio de
nubes bajas y tanto Címbaro como el CIC de Puerto Argentino
perdieron contacto radial con Gimenez. Nunca se lo vio de nuevo y
no se hallaron rastros de su avion hasta hace poco tiempo y se
pudo determinar que la poca altura y la pobre visibilidad lo
llevaron a estrellarse contra una elevación del terreno.
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