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Las
autoridades argentinas disponen que las aeronaves y buques
británicos sean considerados "hostiles". En forma
accidental, en Caleta Olivia cae un helicóptero del Ejército
Argentino, donde perecen 10 militares.
- Los Estados Unidos anunciaron su respaldo político y
material a Gran Bretaña en la crisis de las islas Malvinas.
La declaración leída por el secretario de Estado, integra y
textual, es la siguiente:
"La crisis en el Atlántico sur
está a punto de entrar en una nueva y peligrosa fase en la
que es probable una acción militar en gran escala. Me
gustaría informarles sobre lo que hemos hecho y sus razones,
y sobre lo que debemos hacer ahora.
Hemos realizado un decidido
esfuerzo para restablecer la paz mediante la aplicación de
la resolución 502 del Consejo de Seguridad de las Naciones
Unidas, que pide: el cese de las hostilidades; el retiro de
las fuerzas argentinas de las islas; y una solución
diplomática en la disputa fundamental.
Estados Unidos hizo este
esfuerzo extraordinario debido a lo que está en juego en
términos de vidas humanas y a que lo requiere el orden
internacional. Desde el comienzo, Estados Unidos se guió por
el principio básico del imperio de la ley y de la solución
pacifica de las disputas. El colapso de este principio solo
puede provocar caos y sufrimientos.
También hicimos este esfuerzo
porque la crisis planteó la vital cuestión de la solidaridad
hemisférica, en un momento en que el adversario comunista
procura obtener posiciones de influencia en el continente de
las Américas y porque las disputas territoriales latentes
reclaman unidad y la defensa resuelta de ese principio.
También actuamos porque Estados
Unidos tiene la confianza de las partes. El Reino Unido es
nuestro aliado más estrecho y la primera ministra Margaret
Thatcher acudió a nosotros para que buscáramos una solución
pacífica.
Recientemente hemos desarrollado
también una mejor relación con la Argentina, como parte de
nuestro éxito en la revitalización de la comunidad de
Estados americanos. El presidente Leopoldo Galtieri también
requirió nuestra participación.
Bajo la dirección del presidente
Ronald Reagan, participé durante muchos días en intensas
discusiones con las partes, en busca de un marco para dar
cumplimiento a la resolución 502 del Consejo de Seguridad de
las Naciones Unidas.
Nuestra meta inicial fue aclarar
las posiciones de las partes y ofrecer sugerencias sobre la
forma en que esas posiciones podrían ser conciliadas. No
tomamos posición sobre los méritos del reclamo británico o
del argentino acerca de las islas.
Al surgir perspectivas de
hostilidades aún más intensas, presentamos una propuesta
estadounidense, que representaba nuestra mejor estimación de
lo que razonablemente podía esperarse que aceptaran las dos
partes y que se basaba directamente en nuestros propios
principios y preocupaciones por el imperio de la ley.
Consideramos esa propuesta
imparcial y sólida. Ella incluye: cesación de hostilidades;
retiro de las fuerzas, tanto argentinas como británicas;
finalización de las sanciones; establecimiento de una
autoridad de Estados Unidos, el Reino Unido y la Argentina
para mantener el acuerdo; continuidad de la administración
local tradicional, con participación argentina;
procedimientos para alentar la cooperación en el desarrollo
de las islas; y un marco para la negociación de una solución
final que tenga en cuenta los intereses de ambas partes y la
voluntad de los habitantes (de las islas).
Teníamos razones para esperar
que el Reino Unido consideraría un arreglo que siguiera las
líneas de nuestra propuesta. Pero la Argentina nos informó
ayer que no podía aceptarlo. La posición argentina sigue
siendo que debe recibir ahora seguridades de soberanía
eventual o un papel de facto inmediato en el gobierno de las
islas, que conduzca a la soberanía. Por su parte, el
gobierno británico sigue afirmando la necesidad de respetar
las opiniones de los habitantes de las islas en cualquier
solución.
Hasta ahora, Estados Unidos se
abstuvo de adoptar medidas en respuesta a la captura de las
islas (por la Argentina), que habrían podido interferir con
nuestra capacidad para trabajar con ambas partes en busca de
la paz.
El gobierno británico mostró
total comprensión por esta posición. Ahora, sin embargo, en
vista del fracaso de la Argentina en aceptar un compromiso,
debemos tomar medidas concretas para subrayar que Estados
Unidos no puede aprobar ni aprobará el uso ilegal de la
fuerza para resolver disputas.
Por lo tanto, el presidente
Reagan, ha ordenado: la suspensión de todas las
exportaciones militares a la Argentina; la suspensión del
proceso de certificación (sobre derechos humanos) para (la
reanudación de) las ventas militares a la Argentina; la
suspensión de nuevos créditos y garantías del Export-Import
Bank; y la suspensión de garantías de la Commodity Credit
Corporation (Corporación de Crédito) para la compra de
productos básicos (argentinos).
El presidente Reagan dispuso
también que Estados Unidos responderá positivamente a
peticiones de suministro de material para las fuerzas
británicas. Desde luego no habrá participación militar
directa de Estados Unidos.
La política norteamericana
seguirá siendo guiada por nuestra preocupación por el
imperio de la ley y nuestro deseo de facilitar un arreglo
rápido e imparcial. Estados Unidos sigue estando dispuesto
para asistir a las partes en el logro de un arreglo.
Un resultado estrictamente
militar no puede durar. Al final, tendrá que haber un
resultado negociado aceptable para las partes interesadas.
De lo contrario, todos enfrentaremos hostilidad e
inseguridad interminables en el Atlántico sur".
- Buenos Aires:
El gobierno argentino dio a conocer una declaración
calificando de "injustificada e intempestiva" la actitud
adoptada por los Estados Unidos en favor de Gran Bretaña.
- Buenos Aires:
Se conoció el texto de la carta
de Costa Méndez a Haig rechazando la última propuesta del
presidente Reagan. El siguiente es el texto completo de la
carta:
"Estimado señor secretario de
Estado:
Hemos examinado cuidadosamente
el documento que usted nos hizo llegar, comparándolo con
nuestras anteriores propuestas y con los puntos de vista que
hemos mantenido en nuestros diversos encuentros. De ese
análisis han surgido diferencias significativas, algunas de
las cuales suscitan dificultades que es indispensable
superar.
Como ya ha manifestado mi
Gobierno al señor secretario, el objetivo que la Argentina
se ha fijado es el reconocimiento de su soberanía sobre las
islas Malvinas. Ese elemento central de nuestras discusiones
es el último justificativo de las acciones emprendidas por
mi país y, como ya he tenido ocasión de expresarles muchas
veces, constituye para nosotros un fin irrenunciable.
Paralelamente a la cuestión de
la soberanía, la crisis actual suscita, en lo inmediato, la
necesidad de establecer un régimen provisorio para la
administración de las islas, como paso indispensable del
proceso de separación de las dos fuerzas militares y como
pausa razonable frente a la imposibilidad lógica de
formalizar ahora su destino final.
Sobre esas dos cuestiones
-reconocimiento de soberanía y régimen de administración
provisoria- se han basado fundamentalmente las
conversaciones que hemos mantenido. Los restantes problemas
tienen más sencilla solución si hay acuerdo sobre los dos
puntos que acabo de mencionar.
Lo cierto es que ambos están
íntimamente relacionados. En la medida en que resultan
imprecisas las disposiciones relativas al reconocimiento a
nuestro favor de la soberanía, se hace necesario para
nosotros -si no queremos volver a la frustrante situación
anterior al 2 de abril- el establecimiento de mecanismos que
nos den mayores facultades para la administración de las
islas.
A la inversa, si quedara claro
que se reconocerá en última instancia la soberanía
argentina, aumenta nuestra flexibilidad en materia de
administración provisoria.
El documento enviado por el
señor secretario de Estado, ese más acá de las demandas
argentinas y no da satisfacción a sus aspiraciones mínimas
en ninguno de los dos puntos. Por el contrario, en ambos se
han introducido modificaciones desfavorables. En materia de
administración de las islas, se ha disminuido el número de
representantes argentinos, y se ha anulado la posibilidad de
aumentar el control por parte de mi país en el caso en que
las negociaciones sobre la cuestión de fondo se eternizaran
sin hallar solución. Nos encontramos así ante la posibilidad
cierta de que se establezca una administración
predominantemente británica sin término fijo de expiración.
En lo que toca a la cuestión de
soberanía, se ha quitado toda precisión al concepto de
integridad territorial y se ha introducido el elemento nuevo
de un virtual referéndum para consultar los "deseos" de loa
habitantes, en abierta oposición a la resolución 2065 de las
Naciones Unidas y a la posición invariablemente sostenida
por la Argentina.
Sabe el señor secretario que
estas modificaciones no pueden ser aceptadas por nosotros.
En mi opinión, se hace necesario encontrar otras fórmulas,
tarea para la cual estaremos siempre a disposición del señor
secretario. Ellas deberían contemplar el equilibrio a que me
he referido más arriba para balancear adecuadamente los
datos relativos a la cuestión de soberanía con las
disposiciones que organizan la administración provisoria de
las islas, dándole a éstas término fijo y progresiva
participación argentina o, en su defecto, asignando a
aquéllas una precisión tal que dé seguridad acerca del
reconocimiento de los derechos de la Argentina en un plazo
determinado.
Si esta posición argentina fuera
comprendida quedaría enormemente facilitado el acuerdo, y la
redacción final del documento no ofrecería dificultades
insalvables.
Al agradecerle una vez más sus
arduas y difíciles gestiones, saludo al señor secretario con
mi más alta consideración."
- Washington:
El presidente Reagan afirmó hoy
que en la disputa por las islas Malvinas el agresor fue la
Argentina y señaló: "El principio al que todos debemos
ajustarnos es que no se debe permitir que una agresión
armada de ese tipo tenga éxito".
- Lima:
El presidente del Perú, Fernando
Belaúnde Terry, envió un telegrama a su colega argentino
General Galtieri, en el que le expresa que su país "prestará
todo el apoyo a nuestro alcance en la defensa de sus
legítimos intereses nacionales".
- Caracas:
El jefe del Estado venezolano,
Luis Herrera Campins, manifestó que América Latina se siente
"vejada" y "ofendida" por la acción bélica emprendida por
Gran Bretaña en el Atlántico Sur, "la cual fue muchísimo más
allá de la resolución 502 del Consejo de Seguridad de las
Naciones Unidas".
- Quito:
El ex presidente ecuatoriano
Carlos Julio Arosemena, jefe del Partido Nacionalista
Revolucionario, expresó: "No más colonias en el mundo. Peor
aún en nuestro continente. La posesión colonialista en las
Malvinas era una mancha en el mapa de América". Por su
parte, el ministro de Relaciones Exteriores del Ecuador,
Luis Valencia Rodríguez, manifestó "profunda preocupación
por la decisión norteamericana de imponer sanciones a la
República Argentina y de respaldar a Gran Bretaña en el
conflicto por las Islas Malvinas
- Brasilia:
El gobierno brasileño hará
conocer al de Estados Unidos su desagrado por las sanciones
económicas adoptadas por Washington contra la Argentina.
- Santiago de Chile:
Chile se declarará neutral
en el caso de que estalle la guerra entre Gran Bretaña y
Argentina, expresó hoy el canciller chileno René Rojas
Galdames.
- El Comando en Jefe del
Ejército comunicó que en circunstancias que cumplía un vuelo
de reconocimiento se precipitó en una zona situada 10 km al
sur de la localidad de Caleta Olivia un helicóptero UH-1H
matrícula AE-419 de la Fuerza, falleciendo 3 oficiales, 2
suboficiales y 5 soldados del Ejército. La máquina, que
cumplía con un plan de ejercitación rutinario, había sido
declarada en emergencia a las 10 de ayer. Pertenecía al
Batallón de Aviación del Ejército.
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