30 DE ABRIL DE 1982 -  CRONOLOGÍA DE GUERRA



Las autoridades argentinas disponen que las aeronaves y buques británicos sean considerados "hostiles". En forma accidental, en Caleta Olivia cae un helicóptero del Ejército Argentino, donde perecen 10 militares.


- Los Estados Unidos anunciaron su respaldo político y material a Gran Bretaña en la crisis de las islas Malvinas. La declaración leída por el secretario de Estado, integra y textual, es la siguiente:

"La crisis en el Atlántico sur está a punto de entrar en una nueva y peligrosa fase en la que es probable una acción militar en gran escala. Me gustaría informarles sobre lo que hemos hecho y sus razones, y sobre lo que debemos hacer ahora.

Hemos realizado un decidido esfuerzo para restablecer la paz mediante la aplicación de la resolución 502 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que pide: el cese de las hostilidades; el retiro de las fuerzas argentinas de las islas; y una solución diplomática en la disputa fundamental.

Estados Unidos hizo este esfuerzo extraordinario debido a lo que está en juego en términos de vidas humanas y a que lo requiere el orden internacional. Desde el comienzo, Estados Unidos se guió por el principio básico del imperio de la ley y de la solución pacifica de las disputas. El colapso de este principio solo puede provocar caos y sufrimientos.

También hicimos este esfuerzo porque la crisis planteó la vital cuestión de la solidaridad hemisférica, en un momento en que el adversario comunista procura obtener posiciones de influencia en el continente de las Américas y porque las disputas territoriales latentes reclaman unidad y la defensa resuelta de ese principio.

También actuamos porque Estados Unidos tiene la confianza de las partes. El Reino Unido es nuestro aliado más estrecho y la primera ministra Margaret Thatcher acudió a nosotros para que buscáramos una solución pacífica.

Recientemente hemos desarrollado también una mejor relación con la Argentina, como parte de nuestro éxito en la revitalización de la comunidad de Estados americanos. El presidente Leopoldo Galtieri también requirió nuestra participación.

Bajo la dirección del presidente Ronald Reagan, participé durante muchos días en intensas discusiones con las partes, en busca de un marco para dar cumplimiento a la resolución 502 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Nuestra meta inicial fue aclarar las posiciones de las partes y ofrecer sugerencias sobre la forma en que esas posiciones podrían ser conciliadas. No tomamos posición sobre los méritos del reclamo británico o del argentino acerca de las islas.

Al surgir perspectivas de hostilidades aún más intensas, presentamos una propuesta estadounidense, que representaba nuestra mejor estimación de lo que razonablemente podía esperarse que aceptaran las dos partes y que se basaba directamente en nuestros propios principios y preocupaciones por el imperio de la ley.

Consideramos esa propuesta imparcial y sólida. Ella incluye: cesación de hostilidades; retiro de las fuerzas, tanto argentinas como británicas; finalización de las sanciones; establecimiento de una autoridad de Estados Unidos, el Reino Unido y la Argentina para mantener el acuerdo; continuidad de la administración local tradicional, con participación argentina; procedimientos para alentar la cooperación en el desarrollo de las islas; y un marco para la negociación de una solución final que tenga en cuenta los intereses de ambas partes y la voluntad de los habitantes (de las islas).

Teníamos razones para esperar que el Reino Unido consideraría un arreglo que siguiera las líneas de nuestra propuesta. Pero la Argentina nos informó ayer que no podía aceptarlo. La posición argentina sigue siendo que debe recibir ahora seguridades de soberanía eventual o un papel de facto inmediato en el gobierno de las islas, que conduzca a la soberanía. Por su parte, el gobierno británico sigue afirmando la necesidad de respetar las opiniones de los habitantes de las islas en cualquier solución.

Hasta ahora, Estados Unidos se abstuvo de adoptar medidas en respuesta a la captura de las islas (por la Argentina), que habrían podido interferir con nuestra capacidad para trabajar con ambas partes en busca de la paz.

El gobierno británico mostró total comprensión por esta posición. Ahora, sin embargo, en vista del fracaso de la Argentina en aceptar un compromiso, debemos tomar medidas concretas para subrayar que Estados Unidos no puede aprobar ni aprobará el uso ilegal de la fuerza para resolver disputas.

Por lo tanto, el presidente Reagan, ha ordenado: la suspensión de todas las exportaciones militares a la Argentina; la suspensión del proceso de certificación (sobre derechos humanos) para (la reanudación de) las ventas militares a la Argentina; la suspensión de nuevos créditos y garantías del Export-Import Bank; y la suspensión de garantías de la Commodity Credit Corporation (Corporación de Crédito) para la compra de productos básicos (argentinos).

El presidente Reagan dispuso también que Estados Unidos responderá positivamente a peticiones de suministro de material para las fuerzas británicas. Desde luego no habrá participación militar directa de Estados Unidos.

La política norteamericana seguirá siendo guiada por nuestra preocupación por el imperio de la ley y nuestro deseo de facilitar un arreglo rápido e imparcial. Estados Unidos sigue estando dispuesto para asistir a las partes en el logro de un arreglo.

Un resultado estrictamente militar no puede durar. Al final, tendrá que haber un resultado negociado aceptable para las partes interesadas. De lo contrario, todos enfrentaremos hostilidad e inseguridad interminables en el Atlántico sur".
 

 

- Buenos Aires: El gobierno argentino dio a conocer una declaración calificando de "injustificada e intempestiva" la actitud adoptada por los Estados Unidos en favor de Gran Bretaña.
 

- Buenos Aires: Se conoció el texto de la carta de Costa Méndez a Haig rechazando la última propuesta del presidente Reagan. El siguiente es el texto completo de la carta:

"Estimado señor secretario de Estado:

Hemos examinado cuidadosamente el documento que usted nos hizo llegar, comparándolo con nuestras anteriores propuestas y con los puntos de vista que hemos mantenido en nuestros diversos encuentros. De ese análisis han surgido diferencias significativas, algunas de las cuales suscitan dificultades que es indispensable superar.

Como ya ha manifestado mi Gobierno al señor secretario, el objetivo que la Argentina se ha fijado es el reconocimiento de su soberanía sobre las islas Malvinas. Ese elemento central de nuestras discusiones es el último justificativo de las acciones emprendidas por mi país y, como ya he tenido ocasión de expresarles muchas veces, constituye para nosotros un fin irrenunciable.

Paralelamente a la cuestión de la soberanía, la crisis actual suscita, en lo inmediato, la necesidad de establecer un régimen provisorio para la administración de las islas, como paso indispensable del proceso de separación de las dos fuerzas militares y como pausa razonable frente a la imposibilidad lógica de formalizar ahora su destino final.

Sobre esas dos cuestiones -reconocimiento de soberanía y régimen de administración provisoria- se han basado fundamentalmente las conversaciones que hemos mantenido. Los restantes problemas tienen más sencilla solución si hay acuerdo sobre los dos puntos que acabo de mencionar.

Lo cierto es que ambos están íntimamente relacionados. En la medida en que resultan imprecisas las disposiciones relativas al reconocimiento a nuestro favor de la soberanía, se hace necesario para nosotros -si no queremos volver a la frustrante situación anterior al 2 de abril- el establecimiento de mecanismos que nos den mayores facultades para la administración de las islas.

A la inversa, si quedara claro que se reconocerá en última instancia la soberanía argentina, aumenta nuestra flexibilidad en materia de administración provisoria.

El documento enviado por el señor secretario de Estado, ese más acá de las demandas argentinas y no da satisfacción a sus aspiraciones mínimas en ninguno de los dos puntos. Por el contrario, en ambos se han introducido modificaciones desfavorables. En materia de administración de las islas, se ha disminuido el número de representantes argentinos, y se ha anulado la posibilidad de aumentar el control por parte de mi país en el caso en que las negociaciones sobre la cuestión de fondo se eternizaran sin hallar solución. Nos encontramos así ante la posibilidad cierta de que se establezca una administración predominantemente británica sin término fijo de expiración.

En lo que toca a la cuestión de soberanía, se ha quitado toda precisión al concepto de integridad territorial y se ha introducido el elemento nuevo de un virtual referéndum para consultar los "deseos" de loa habitantes, en abierta oposición a la resolución 2065 de las Naciones Unidas y a la posición invariablemente sostenida por la Argentina.

Sabe el señor secretario que estas modificaciones no pueden ser aceptadas por nosotros. En mi opinión, se hace necesario encontrar otras fórmulas, tarea para la cual estaremos siempre a disposición del señor secretario. Ellas deberían contemplar el equilibrio a que me he referido más arriba para balancear adecuadamente los datos relativos a la cuestión de soberanía con las disposiciones que organizan la administración provisoria de las islas, dándole a éstas término fijo y progresiva participación argentina o, en su defecto, asignando a aquéllas una precisión tal que dé seguridad acerca del reconocimiento de los derechos de la Argentina en un plazo determinado.

Si esta posición argentina fuera comprendida quedaría enormemente facilitado el acuerdo, y la redacción final del documento no ofrecería dificultades insalvables.

Al agradecerle una vez más sus arduas y difíciles gestiones, saludo al señor secretario con mi más alta consideración."
 

- Washington: El presidente Reagan afirmó hoy que en la disputa por las islas Malvinas el agresor fue la Argentina y señaló: "El principio al que todos debemos ajustarnos es que no se debe permitir que una agresión armada de ese tipo tenga éxito".
 

- Lima: El presidente del Perú, Fernando Belaúnde Terry, envió un telegrama a su colega argentino General Galtieri, en el que le expresa que su país "prestará todo el apoyo a nuestro alcance en la defensa de sus legítimos intereses nacionales".
 

- Caracas: El jefe del Estado venezolano, Luis Herrera Campins, manifestó que América Latina se siente "vejada" y "ofendida" por la acción bélica emprendida por Gran Bretaña en el Atlántico Sur, "la cual fue muchísimo más allá de la resolución 502 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas".
 

- Quito: El ex presidente ecuatoriano Carlos Julio Arosemena, jefe del Partido Nacionalista Revolucionario, expresó: "No más colonias en el mundo. Peor aún en nuestro continente. La posesión colonialista en las Malvinas era una mancha en el mapa de América". Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores del Ecuador, Luis Valencia Rodríguez, manifestó "profunda preocupación por la decisión norteamericana de imponer sanciones a la República Argentina y de respaldar a Gran Bretaña en el conflicto por las Islas Malvinas
 

- Brasilia: El gobierno brasileño hará conocer al de Estados Unidos su desagrado por las sanciones económicas adoptadas por Washington contra la Argentina.
 

- Santiago de Chile: Chile se declarará neutral en el caso de que estalle la guerra entre Gran Bretaña y Argentina, expresó hoy el canciller chileno René Rojas Galdames.

- El Comando en Jefe del Ejército comunicó que en circunstancias que cumplía un vuelo de reconocimiento se precipitó en una zona situada 10 km al sur de la localidad de Caleta Olivia un helicóptero UH-1H matrícula AE-419 de la Fuerza, falleciendo 3 oficiales, 2 suboficiales y 5 soldados del Ejército. La máquina, que cumplía con un plan de ejercitación rutinario, había sido declarada en emergencia a las 10 de ayer. Pertenecía al Batallón de Aviación del Ejército.

 

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