8 DE JUNIO DE 1982 -  CRONOLOGÍA DE GUERRA



La Fuerza Aérea Argentina rechaza un intento de desembarco inglés en Fitz Roy y Bahía Agradable. Son hundidos la fragata Plymouth y los transportes de tropas Sir Galahad y Sir Tristan.
 

Ataque al RFA Sir Galahad

 

 

Los Galeses del Sir Galahad

El 2º de Guardias Galeses habían lanzado su primera operación. El general Wilson le había dado la misión de destruir 2 cañones 105 mm y un emplazamiento de radar que se creía estaban en la zona de Port Harriet, pero en realidad se encontraban en Seal Point, casi en pleno sur de Puerto Argentino y mucho más allá de las líneas argentinas.

La misión confiada al pelotón de reconocimiento, que estableció una base de patrullaje a unos doce kilómetros al frente de Bluff Cove. Poco después de las últimas luces del crepúsculo, el 7 de Junio, se puso en marcha hacia su objetivo acompañado de un oficial obsrvador de la batería de apoyo del batallón y de un destacamento de reconocimiento de ingenieros. Se dirigieron a Port Harriet House, que encontraron desocupada. Dejaron una patrulla como punto de apoyo y el resto de la tropa partió en busca de los dos cañones, sin éxito. Sí se descubrió el emplazamiento del radar, que utilizaba el sistema israelí Rasset. La patrulla de Port Harriet House se encargó del radar durante la noche del 8 de Junio, mientras el grueso del pelotón regresaba a Bluff Cove. Pero la mañana del 8, una patrulla del SAS (Special Air Service, otro grupo especializado), que no dependía del comando del Batallón, llegó para operar en la zona.

Como no les fue asignada ninguna tarea inmediata y sus hombres estaban bien dispuestos, se decidió dejarlos en Port Harriet House para ayudar a arreglar la cuestión del emplazamiento de radar. Se intentó llevarle alimentos a la patrulla del 2º de Scots Guards por medio de dos Land Rover civiles, pero el vehículo que iba al frente pasó sobre una mina antipersonal justo antes de alcanzar la localidad.

Resultó dañada una rueda y fue necesario retirar los 2 vehículos, por lo que se decidió que el destacamento volvería a Bluff Cove.

Ahora bien, mientras se abría un camino a través de las minas, en Fitzroy, donde los LSL había fondeado, se producía el desastre.

Era un hermoso día, lo que significaba que estaban bajo la amenaza de un ataque aéreo argentino. Los galeses, abordo del Sir Galahad, se encontraron ante un dilema ¿debían levar anclas y hacerse al mar para ponerse a salvo? ¿O debían continuar su movimiento sobre Bluff Cove y esperar que todo saliera bien?

Even Southby Tailyour, el comandante del Royal Marine que había confeccionado el mapa de la costa en 1978, se estremeció al ver los 2 navíos en Port Pleasant a la altura de Fitzroy. Subió a bordo del Sir Galahad para ver que estaba ocurriendo. Se había proyectado enviar esa nave a Bluff Cove, pero los LSL no podían utilizar el estrecho pasaje que conducía a la playa de desembarco prevista.

El Sir Galahad había ido pues a Fitz Roy, donde desembarcó los misiles Rapier que debían asegurar la protección aérea de las tropas que ya se encontraban en posición. Sin embargo, los Guardias no tenían intención de bajar a tierra más que en Bluff Cove y solamente por medio de las LCU.

 

 

Mirage y Skyhawk al ataque !!!

 

Bluff Cove y Fitzroy se encuentran unos 8 km uno de otro a vuelo de pájaro, unidos por una corta huella y un puente que atraviesa una cala larga y estrecha. Las tropas argentinas habían hecho volar el puente, de manera que el 1º de Welsh Gards debió recorrer unos 32 km a pie para rodear la cala. "No estoy de acuerdo, dijo el oficial de mayor graduación de los Guardias, no llegaremos allí después de todas las idas y venidas de los días anteriores". Suthby Tailyour insistió ante los Guardias para que bajaran a tierra y dejaran los buques hacerse de nuevo al mar, recomendación que finalmeente fue aceptada. Pero debían desembarcar en primer lugar los médicos de la 5º Brigada y la 16º Ambulancia de Campaña que se encontraban también a bordo. Tenían una misión muy urgente, instalar un hospital de campaña. Además, Fitz Roy era el lugar donde debían encontrarse, lo que no era el caso para los Guardias.

El mismo día a las 13:00 hs, el 2º de Scots Guards tuvo una alerta aérea y vio aparecer aviones a los que tomaron por unos Harrier. En realidad dos Skyhawk y dos Mirage. Los aparatos argentinos pasaron a baja altitud sobre Fitz Roy, con lo que tomaron a todos por sorpresa, y se lanzaron sobre los buques. Por primera vez la aviación argentina había acertado en atacar a los barcos que transportaban tropas. Las bombas penetraron en los indefensos LSL y explotaron profundamente en el interior de las naves. Inmediatamente murieron algunos hombres, otros resultaron abrasados por los violentos incendios desencadenados por las bombas.

El pelotón de morteros del 1º Welsh Guards se encontraba a bordo del Sir Galahad con todos sus morteros y municiones, y fue así que sufrió los efectos del ataque.

Casi todos los hombres que se encontraban en cubierta resultaron quemados. El combustible de los grupos electrógenos Rapier se derramó, con lo que alimentaba aún más el incendio.

Se mantuvo el orden de la mejor manera posible. Cegados por el humo y por sus heridas, los hombres avanzaban titubeantes hacia las bordas de los buques. Se lanzaron los botes salvavidas y las balsas de caucho, que estuvieron listas sobre el agua en pocos segundos. A bordo del Sir Galahad, los enfermeros de la 16º Ambulancia de Campaña, muchos de ellos gravementes quemados, proporcionaron los primeros auxilios a los heridos.

Estos acontecimientos dieron lugar hasta la fecha a vivas controversias, siempre buscando una víctima propiciatoria, pero fueron muchos los factores que contribuyeron al desastre. Algunos dijeron que los Wesh Gards firmaron su propia suerte al negarse a dar la vuelta a la cala a pie.

 

El 8 de junio, los buques de desembarco Sir Galahad y Sir Tristram estaban desembarcando tropas en Bluff Cove, no lejos de Port Stanley. Toda la operación estaba programada para ser completada al alba, pero las tropas desembarcaron con retraso, un retraso fatal. Localizados por los vigías argentinos, los buques constitían un blanco tentador. Una vez más los Skyhawk del Grupo 5 atacaron rozando las olas e hicieron estragos entre los soldados, causando más de 50 muertos, aunque los Sea Harrier masacraron a los atacantes de regreso. Aquellas batallas aeronavales pusieron en evidencia la vulnerabilidad de muchos buques de guerra a los ataques aéreos y las terribles pérdidas sufridas por los pilotos frente a un enemigo bien entrenado.

 

 

Ataque a la Fragata HMS PLYMOUTH

 

 Fragata HMS Plymouth

En la mañana del 8 de Junio, el tiempo sobre la isla Soledad estaba despejado y había informes de inteligencia sobre nuevos desembarcos británicos en la zona de Puerto Agradable. Un par de transportes estaban en aguas abiertas rodeados por un terreno plano que, obviamente, no brindaba defensas naturales contra ataques aéreos. Esta oportunidad de retrasar el avance británico era demasiado tentadora para ignorarla, pero la FAA era bien consciente de los estragos que los Sea Harrier podrían causar entre los caza-bombarderos a menos que pudieran ser temporariamente distraídos del área de Puerto Agradable.

La misión a Puerto Agradable era bastante simple en su concepción e inicialmente involucró al Grupo 5, el Grupo 6 y los Mirage del grupo 8 que reaparecerían sobre las Islas Malvinas por primera vez luego de varias semanas. Los Mirage simulando una misión de caza-bombarderos, harían una entrada de señuelo hacia la zona de San Carlos desde el norte, mientras que los Skyhawk y 6 Dagger, pocos minutos después, seguirían uns ruta por el sur hacia Puerto Agradable.

Los 6 Dagger, cada uno con una bomba de 1.000 libras, estaban divididos en 2 escuadrillas, "perro" y "gato", y la misión estaba al mando del Capitán Rohde.

Al pocos momentos de iniciar la misión el Dagger del Primer Teniente Antonietti debió volver después de que un ave rompiera su parabrisas.

Un Learjet del Grupo 1 fue asignado con ellos a manera de avión-guía. De esta manera fueron guiados hasta 70 millas del blanco. Desde ahí, los 5 Dagger giraron al noroeste hacia el estrecho de San Carlos con la intencion de virar luego al este para una corrida sobre Puerto Agradable desde el oeste. Fue en ese momento, mientras los Dagger volaban noroeste sobre el Estrecho, que la Fragata HMS Plymouth apareció al frente de ellos en solitario esplendor.

La fragata había abandonado la seguridad de la Bahía de San Carlos para una misión de apoyo naval de artillería y estaba navegando tranquilamente por el Estrecho cuando los Dagger la vieron. Al haber perdido el elemento sorpresa para su ataque a Puerto Agradable, la fuerza del Grupo 6 inmediatamente cambió su plan y convirtió a la HMS Plymouth en el objeto de su atención.

Después de sobrevolar hacia el norte efectuaron un amplio giro y entraron a la fragata. Los Dagger atacaron alineados por popa y, a pesar del fuego de 200 mm del buque y un lanzamiento de Seacat, pudieron bombardear a la Plymouth con considerable exactitud pero con poca suerte. El buque fue alcanzado por el fuego de los cañones y 4 de los Dagger realmente impactaron sus bombas, las que golpearon limpiamente o después de haber rebotado en el mar.

Sorprendentemente ninguna explotó pero la fragata fue dejada en llamas iniciadas por la explosión de una carga de profundidad. Fue muy afortunada de sobrevivir al ataque, el buque incendiado a duras penas logró llegar a la Bahía de San Carlos y ahí atender los considerables daños causados por el fuego para poder regresar al Reino Unido para someterse a reparaciones mayores.

 

El día más negro de La Flota

 

Desde un puesto de observación adelantado sobre una colina, al sudeste de Puerto Argentino, había descubierto buques ingleses de desembarco que se acercaban a las costas. El informe viajó en segundos a Puerto Argentino, de allí al comando de la FAA en Comodoro Rivadavia y a las bases de los escuadrones de combate.

La misión consistía en atacar 2 buques de desembarco en Bahía Fitz roy y probablemente algunas fragatas.

En la primera oleada, debían participar 2 escuadrillas de A-4B Skyhawk. En otras misiones, escalonando los horarios sobre el blanco y saliendo de sus respectivas bases, atacarían también los A-4C y los Dagger.

"Dogo" y "Mastín" eran los indicativos de llamada de los A-4B, cuyas máquinas estaban cargadas con bombas de 250 kg. Despegaron normalmente, ascendieron y pusieron rumbo a los KC-130 que los aguardaban para reabastecerlos.

5 de los aviones se aprovisionaron sin inconvenientes, pero 3 no pudieron hacerlo por fallas tal vez provocadas por los depósitos de hielo que habían observado en la mañana temprano.

Los 5 aviones restantes formaron una sola escuadrilla. Vieron los primeros islotes, cerraron un poco la formación y se internaron en la Gran Malvina. Volaban cerca de la costa, con rumbo nordeste y a la vista del mar y faltaba muy poco para alcanzar el objetivo. Antes que pudieran ver los buques desembocaron de golpe sobre un sector de tierra ocupada por tropas enemigas desembarcadas. Recibieron fuego de armas livianas y el número cuatro sufrio algunos impactos.

Fueron pocos segundos de sobresalto que pronto quedaron atrás. No era su misión atacar esas tropas, tampoco 2 helicópteros que volaban sobre las fuerzas terrestres.

Se acercaban a Puerto Argentino cuando efectuaron un viraje a la derecha con la intención de enfrentar las bahías de norte a sur. En el momento de terminar el viraje, el guía levantó un poco su avión y los otros lo siguieron. En ese instante, todos pudieron ver con claridad los 2 buques elegidos como blanco.

3 de los aviones, que volaban al frente y con rumbo sudoeste, vieron a los 2 barcos de flanco, paralelos entre ellos y paralelos a la costa, uno un poco más adelantado que el otro. Desde unas elevaciones próximas a la playa lanzaron un misil. Milagrosamente, pasó entre el número 1 y el número 2. Seguramente un Blow Pipe. Los 3 primeros aviones entraron en la corrida final hacia los buques. El guía apuntó al que estaba más al norte y, a pocos metros lanzó sus bombas. El número 2 vio los impactos en el agua, a 10 o 15 metros del casco, como correspondía por el tipo de bombas y espoletas. Habían dado impecablemente en el blanco. A su vez, en el momento justo, apretó el disparador de las suyas, y casi simultáneamente oyó en los auriculares:

 

 

Se fueron largas!

Creyó que eran sus bombas; pero no. El número 3, que volaba a su izquierda, se había adelantado ligeramente y su lanzamiento fue anterior. Las bombas largas eran del número 3, que después de pasar por encima del buque rebotaron en el agua, subieron a la playa, hicieron impacto contra los vehículos y pertrechos amontonados y explotaron en medio de la tropa.

El 4 y el 5, que iban algo rezagados, al ver los impactos en el primer buque, decidieron instantáneamente atacar al de atrás. Se abrieron con viraje a la izquierda volvieron a cerrar a la derecha y apuntaron a la segunda nave.

Lanzó las bombas el 4 e hizo impacto. El 5 arrojó sus bombas y pensó que habían caído cortas. Cuando pasó frente al buque observó cierta cantidad de humo, producidos por los estallidos de los iniciadores de las espoletas, que tardarían todavía unos segundos más en provocar las tremendas explosiones de las cargas principales de las bombas.

Y antes de que se extinguiera el ruido de las turbinas explotaron las bombas y desataron lo que los mismos ingleses denominaron el infierno de Bluff cove. Las explosiones sacudieron al Sir Galahad e hicieron temblar la tierra en las costas. Explotaron también las municiones que el buque llevaba en sus bodegas y las que estaban sobre cubierta. El incendio en el buque era pavoroso. Los hombres que se habían salvado hasta el momento se arrojaban desesperados al agua, cubierta en parte por petróleo ardiente. El Sir Tristam, igualmente averiado, se hallaba a unos 100 metros del otro buque, impedido de acudir en su auxilio y luchando para extinguir los principios de incendios que amenazaban extenderse.

 

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